¿Por qué repetimos patrones aunque sepamos que nos hacen daño?
Entender racionalmente lo que te ocurre no siempre es suficiente para cambiarlo. A veces el patrón está sostenido por mucho más que tus pensamientos.
Seguro que alguna vez has identificado perfectamente algo que haces y que no te beneficia. Sabes que reaccionas de una determinada manera, que vuelves al mismo tipo de situación o que existe una conducta que te gustaría cambiar.
Incluso puedes entender de dónde viene.
Y, sin embargo, vuelve a ocurrir.
Desde el enfoque de Álex Fiol – No te compliques, una posible explicación es que estamos intentando resolver únicamente desde la mente algo que se sostiene en diferentes niveles. El patrón no está solamente en aquello que piensas. También puede expresarse en el cuerpo, las emociones, tus creencias y aquello que te mueve internamente.

Saber lo que te pasa no significa haberlo transformado
Comprender es importante. Poder poner palabras a una situación puede ayudarte a observarla de otra manera y reconocer comportamientos que antes pasaban inadvertidos.
Pero existe una diferencia entre entender un patrón y transformarlo.
Puedes saber por qué reaccionas de determinada manera ante una situación y seguir reaccionando igual cuando vuelve a producirse. Puedes reconocer una dinámica que se repite en tus relaciones y terminar entrando nuevamente en ella.
El conocimiento racional puede formar parte del proceso, pero no necesariamente modifica por sí solo todos los elementos que mantienen ese patrón.
Un patrón puede existir en diferentes niveles al mismo tiempo
El planteamiento del Método SAVAM® parte precisamente de esta idea. Aquello que te frena no tiene por qué encontrarse exclusivamente en tu mente, tus emociones o tu cuerpo.
Puede formar parte de un sistema completo.
Por eso el trabajo desarrollado por Álex Fiol contempla cuatro dimensiones relacionadas entre sí:
Cuerpo. La manera en la que el patrón puede expresarse físicamente.
Emoción. La carga emocional asociada y aquello que vuelve a aparecer.
Mente. Las creencias e interpretaciones que pueden contribuir a mantenerlo.
Energía. Aquello que alimenta el patrón desde un nivel menos visible.
La propuesta no consiste en elegir uno de ellos. Consiste en observar el conjunto.
El cuerpo puede revelar aquello que no estamos viendo
Dentro del Método SAVAM®, el cuerpo ocupa un lugar especialmente importante como punto de partida.
Cuando intentamos explicar qué nos sucede, inevitablemente lo hacemos desde nuestra interpretación consciente. Organizamos los acontecimientos, buscamos explicaciones y construimos un relato sobre nosotros mismos.
El cuerpo ofrece otra información.
La postura, las tensiones y la manera de sostenernos pueden ayudar a observar determinados patrones sin depender exclusivamente de aquello que somos capaces de explicar verbalmente.
Por eso, para Álex, leer el cuerpo permite encontrar información desde la que comenzar a trabajar.
¿Por qué vuelve aquello que creíamos haber solucionado?
Desde este enfoque, una posibilidad es haber modificado una parte del patrón sin trabajar suficientemente el conjunto.
Imagina una estructura sostenida por diferentes pilares. Puedes modificar uno de ellos, pero mientras los demás continúen funcionando de la misma manera, la estructura encontrará dónde apoyarse.
Esta es la razón por la que el Método SAVAM® propone trabajar cuerpo, emoción, mente y energía de manera integrada, en lugar de entenderlos como compartimentos independientes.
El objetivo es observar qué sostiene el patrón y trabajar desde ahí.
Cambiar también significa aprender a sostener el cambio
Otro elemento importante es la autonomía.
El objetivo del trabajo de Álex no es plantear un proceso basado en depender indefinidamente de las sesiones. La intención es que puedas comprender mejor aquello que estaba ocurriendo, trabajar sobre ello e integrar herramientas que posteriormente puedas utilizar por tu cuenta.
Como resume una de las ideas centrales del método:
“El objetivo no es que vuelvas. Es que no necesites volver.”

